El avión cruzó el cielo de los Estados Unidos cargado de expectativas y una pizca de desasosiego. Ca7riel y Paco Amoroso, después de una gira meticulosamente planificada, decidieron sorprender a sus seguidores con una puesta en escena singular: grabar el nuevo video de “Chapulín” improvisando pasos de baile y cantando en pleno vuelo, recostados en los asientos y desplazándose por el estrecho pasillo. El instante, tan espontáneo como disruptivo, provocó una reacción inmediata.

ca7triel

Las miradas de los pasajeros no tardaron en posarse sobre ellos. Algunos observaron intrigados, otros con desaprobación, por lo que consideraron una falta de respeto. La escena se volvió incómoda cuando, en medio del rodaje y entregados por completo al juego de la cámara portátil, los músicos no advirtieron la proximidad de la azafata. “¡No! ¡Don’t touch me!”, exclamó la empleada, el tono firme, el inglés entrecortado, el gesto de autoridad abriendo paso. “No me toques”, en español. Es solo un instante, pero bastó para alterar el ambiente y encender la mecha de la polémica. Por ese motivo, se habría iniciado un informe de la tripulación por lo que, al arribar al aeropuerto de su destino, los artistas y su equipo fueron recibidos y demorados por el FBI.

En la sala de embarque, otro video destacó la figura de Ca7riel y Paco Amoroso, interrogados por el personal del FMI de los Estados Unidos, mientras cuatro efectivos de seguridad uniformados cerraron el paso.

Los ojos de los agentes, firmes y diligentes, retrataron la rigurosidad de los protocolos del país del norte. Camisas negras, gorras, radios en el cinturón, un brazo extendido señalando una salida: las instrucciones se sucedieron, y un protocolo que no se había cumplido adentro de la aeronave cuando la azafata y luego el piloto les pidieron a los músicos que volvieran a sus asientos.